Pagos por derecho de Piso: EN SAN MIGUEL DE ALLENDE, AUMENTÓ EN FORMA ALARMANTE LA ACTIVIDAD DELICTIVA

POR: ALFONSO MARTÍNEZ MEJÍA
SEGUNDA PARTE

SAN MIGUEL DE ALLENDE, Gto.- Los miembros de la recién creada Guardia Nacional de López Obrador se presentaron durante unos días en el verano, aunque por lo general las únicas fuerzas de seguridad visibles son los oficiales de policía municipales en sus uniformes azul oscuro. Carol Quinn, una canadiense que alquila un departamento en San Miguel por largos periodos de tiempo, dijo que no le preocupa lo que escucha y lee sobre la ilegalidad.

«Estoy un poco más nerviosa, soy un poco más consciente», dijo sentada en una banca cerca de una iglesia que organizaba una boda. «Pero igual vendré». Al hablar con personas como Manuel, gerente de restaurante, la conversación es muy diferente. Les contará sobre el aumento de la actividad delictiva, el uso de drogas por parte de los lugareños, los pagos de derecho de piso a los matones que solicitan dinero.

También, servicios a cambio de permitir que los negocios sigan operando. Los cárteles son agresivos, lo que obliga a las pequeñas empresas a emplear a sus miembros o convertirse en miembros de facto. En agosto, según comerciantes locales e informes de los medios, una pandilla dejó bolsas de cocaína en una cantina y le dijo al propietario que valían 300 mil pesos (15 mil 300 dólares) y que el dinero se recaudaría en las próximas semanas.

El propietario cerró el bar y huyó de la ciudad. Una variación de lo mismo ocurrió en otras dos cantinas. La oficina del alcalde panista Luis Alberto Villarreal no respondió a solicitudes de comentarios sobre la ola de delitos que se ha extendido por todo el estado. Los homicidios en Guanajuato han aumentado 260 por ciento desde 2015; este año, 47 policías han sido asesinados, más que en cualquier otro estado.

Según Causa en Común, una organización sin fines de lucro que rastrea asesinatos policiales en México. Una razón del aumento es que la represión del Gobierno contra el robo de combustible en la región impulsó a los cárteles a buscar fuentes de ingresos alternativas para financiar sus operaciones y guerras territoriales. Más allá de eso, algunas de las grandes pandillas se han dividido y la competencia por un nuevo territorio se ha intensificado.

Los capos del narcotráfico «buscan hacerse un nombre y ganar dinero rápidamente», dijo Gladys McCormick, profesora asociada de historia que se especializa en relaciones México-Estados Unidos en la Universidad de Syracuse en Nueva York. «La extorsión es la forma más fácil de hacerlo». Los ataques de los cárteles se han ampliado en todo el país.

En octubre, más de una docena de policías fueron asesinados en el estado de Michoacán por hombres en camiones blindados; días después, miembros del cártel aterrorizaron la ciudad de Culiacán con armas pesadas a plena luz del día. El mes pasado, hombres armados mataron a nueve ciudadanos estadounidenses y mexicanos que viajaban en un convoy a 97 kilómetros de la frontera con Arizona, en un área disputada por estos grupos delincuenciales.

Durante el fin de semana, hombres armados en varios camiones descendieron a Villa Unión, un pueblo cerca de la frontera con Texas, y comenzaron a disparar al ayuntamiento. Durante una confrontación con las fuerzas de seguridad, 16 de los pistoleros fueron asesinados, junto con cuatro policías estatales y dos civiles.
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El hecho de que la violencia del narcotráfico haya llegado a San Miguel de Allende «es una nube oscura en el horizonte porque anuncia que ya ningún lugar es seguro», dijo McCormick. «El hecho de que haya tanta presencia internacional en San Miguel de Allende garantiza que el temor que se siente dentro de la ciudad resonará más allá de México».