DE ESTO Y LO OTRO / POR RODOLFO ROCHA GARNICA

LA REVOLUCIÓN MEXICANA TODAVÍA NO PAGA FACTURA
Los discursos de siempre aparecen pero se sigue en espera de justicia
Como mexicanos, tenemos buenos sentimientos.

Cada 20 de noviembre se escuchan desde discursos oficiales y se leen sesudos análisis, provenientes de plumas muy respetadas, pero en la terrible realidad de un buen número de mexicanos la justicia y los clamores de una mejor vida, que en apariencia enarbolaron las causas de dicha irrupción armada, aún son letra muerta.
La Revolución Mexicana, a la que Adolfo Gilly nombró como Revolución Interrumpida, parece destinada a ser solo una fecha en el calendario cívico, donde ceremonias conmemorativas hacen su aparición en diferentes instituciones públicas, desde las escuelas- donde los millones de alumnos de su matrícula no comprenden bien a bien porque se celebra- hasta en organismos gubernamentales.

Si bien es cierto, primeramente Plutarco Elías Calles y después Lázaro Cárdenas del Río, generales de bajo perfil durante la lucha con las armas, trataron de darle rumbo a ese movimiento ( cuyos orígenes ideológicos aún no se definen, porque en ella participaron desde sinarquistas hasta conservadores ), sus intentos por convertirla en la base del sistema nacional fracasaron toda vez que las instituciones- sustitutas de las aparentes ideas revolucionarias- dejaron de cumplir con su función esencial: satisfacer las demandas de la población.
El reparto agrario nunca se consolidó; las causas obreras han sido pisoteadas a lo largo de muchos años, por gobiernos de diferentes colores partidistas, incluyendo al actual; la educación sigue siendo precaria, seguramente el INEGI puede dar cifras del rezago en estos menesteres, sin contar todavía con el buen número de analfabetas atendidos por INEA; la salud pública no es capaz de ofrecer diagnósticos serios y hay todavía lugares a donde ni siquiera llegan las campañas de vacunación, por citar sólo un ejemplo.

No se pretende ser catastrofista, pero si realista. Quienes hemos tenido la oportunidad de recorrer diferentes rincones del país, sobre todo aquellos sitios donde el olvido es el común denominador, nos percatamos de inmediato que los reclamos de justicia y libertad son latentes, de urgente respuesta, pero lenta, muy lenta solución.
La lucha armada de 1910 parece ser un episodio que sólo sirvió para en el futuro honrar a caudillos, los Zapata, Villa, Carranza, Madero, Obregón, fueron elevados a los altares, a pesar de ser disímbolos en sus ideales y diferentes en sus causas.
No hubo homogeneidad en el fin, por ello difícilmente se podía consolidar un proyecto. El resultado de lo anterior si bien fue una mal llamada paz social, tuvo consecuencias no muy agradables para la sociedad.
Sí bien México ya está en otro estadio de desarrollo, hubo factores que lo provocaron y fue precisamente la Revolución Mexicana.

LO DEMÁS
Ya pasaron 35 años de la tragedia en San Juan Ixhuatepec, la cual nos despertó a muchos de los que habitamos en la zona metropolitana por los estruendos provocados por la explosión de depósitos de gas y la aparición en el cielo de un hongo negro.
En esa ocasión apareció, como en otras tantas catástrofes padecidas en nuestro territorio, la solidaridad de la sociedad mexicana, la cual acudió en apoyo al necesitado.
El buen corazón del pueblo mexicano bien puede ser el punto de partida, para cambiar muchas estructuras. El sentimiento de apoyo al paisano no debe perderse. Estamos a tiempo de unirnos y demostrar que juntos somos invencibles.