La Gente la Puede Pescar y Comer: RESTAURANTE LOS MOLINOS; ”PARAÍSO DE LAS TRUCHAS” EN VILLA DEL CARBÓN

POR: ALFONSO MARTÍNEZ MEJÍA

VILLA DEL CERBÓN, Méx.– Las 43 granjas de la localidad producen al año 15 toneladas de trucha, criada y cocinada directamente para los consumidores, que incluso pueden seleccionarlos y pescarlos en los estanques. Se trata de una actividad familiar que brinda empleo a habitantes de la zona, lo que alivia el éxodo de jóvenes que salen al Distrito Federal y otras entidades del país en busca de trabajo.

El clima frío del municipio es ideal para el cultivo de la trucha. Los estanques son abastecidos con manantiales que brotan por todos lados en la localidad, cuyas dos terceras partes de territorio son bosque.
«Iniciamos viendo la forma de salir adelante, pues cada vez se ponía más difícil y buscamos la manera de integrarnos como familia e iniciar el proyecto», relata Tomás Jiménez Jiménez, propietario de un restaurante.

Villa del Carbón tiene 44 mil 800 habitantes según el INEGI, pero calcula una población flotante de cinco mil personas más, por lo que habrá alrededor de 50 mil pobladores. El municipio cuenta con 320 kilómetros cuadrados, de los cuales 200 son de bosque; es decir, casi dos terceras partes del territorio están plantadas de pinos, oyameles y encinos, principalmente.

En la carretera Nicolás Romero-Villa del Carbón es frecuente observar conejos atropellados, lo que da cuenta de la fauna del lugar, además que el municipio requiere más proyectos productivos para evitar la salida de habitantes a otras localidades en busca de empleo. La situación es grave. Uno de cada dos jóvenes de entre 18 y 25 años de edad sale a la ciudad de México y municipios conurbados a trabajar o migra a Estados Unidos.
En los últimos 12 años, el número de granjas de trucha creció hasta 500% y actualmente hay 23 productores organizados y 20 no organizados, que en total generan unas 15 toneladas del pez anualmente. Hace 12 años, don Tomás inició la preparación del terreno para la crianza de la trucha arcoiris, pero fue hace cuatro años, exactamente el 2 de febrero, cuando abrió su restaurante.

El predio es cruzado por un manantial y se ubica al pie del bosque. Pronto prevé instalar una pista para cuatrimotos y cultivar tilapia, aunque para acelerar sus proyectos requiere apoyo financiero. «Afortunadamente hemos tenido muy buena aceptación de parte de la gente, los comentarios que se hacen son muy halagadores para nosotros, ya que a decir de la gente en otras partes no encuentran el sabor que aquí encuentran al probar nuestros productos», dice.

La especialidad de la casa es la trucha rellena de hongos, también la preparan frita, al mojo de ajo, a la diabla, gratinada y la empapelada en diversas modalidades, entre ellas mexicana y entomatada; de igual forma, vende quesadillas y otros antojitos. El lugar tiene dos estanques. Las truchas, anaranjadas y grises de diferentes tamaños, son pescadas con una red. Una vez muertas son preparadas inmediatamente al gusto del cliente.

La crianza de truchas no es difícil, lo laborioso es el mantenimiento de los estanques, que deben tener oxigenación y limpieza adecuadas. Don Tomás todavía no cultiva en su totalidad las truchas. Las compra pequeñas, de unos 15 centímetros, a granjas de Transfiguración, en Nicolás Romero o del municipio de Temoaya, también mexiquense, así como de Huauchinango, Puebla.

El restaurante “Los Molinos” es una empresa familiar. Es atendido por cuatro personas, pero los fines de semana laboran en el lugar 18 personas, en su mayoría familiares. «La gente que viene de la ciudad busca algo fuera de lo cotidiano, que por decir aquí se les ofrecen tortillas de maíz puro, hechas a mano, a la vista de la gente, las quesadillas, la trucha y tratamos de ofrecerles todo lo más natural».
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