Costa del Mar de Cortés: UNA CONVIVENCIA ÚNICA CON LOBOS MARINOS Y MANGLARES, EN SINALOA

POR: YAHAIRA MARTÍNEZ MEJÍA

MAZATLÁN, Sinaloa.–La selva baja cubre la costa permite remar entre manglares, deslizarse sobre la copa de los árboles, observar diferentes especies de aves y convivir con lobos marinos. El mar de Cortés y la Sierra madre comparten su belleza. Un kayak estará esperando en la orilla del río “El Fuerte”.

En el pueblo mágico del mismo nombre, para recorrer cinco kilómetros en medio de paredes rocosas que conservan petroglifos. Al área se conoce como Corredor Migratorio Sinaloense, navegando anteriormente por Nahoas, de origen náhuatl que habitaban en el pacífico sur de Nicaragua.

La expedición rema hacia el Cerro de la Máscara para observar la mayor concentración de grabados. Los guías acompañen el recorrido para describirlos; animales, plantas, figuras geométricas, además que se exploran alrededor de 45 piedras cuya antigüedad se estima entre 800 y dos mil 500 años.

De nuevo, a bordo del bote y entre manglares, el paseo termina en el hotel “Posada Hidalgo”, una mansión colonial muy cerca del Fuerte, antigua fortaleza marítima. Ahí preparan langostinos con tamales de piña.

El recorrido tiene un costo de 500 pesos y es una experiencia inolvidable.
Islotes y ensenadas conforman esta bahía, a 40 minutos de los Mochis, del embarcadero Guadalupe de Topolobampo parten lanchas que te llevan hasta la Isla “Farrallón”.

La mejor hora para navegar en mar abierto es alrededor de las siete de la mañana, así el mar parece un espejo y permite que en el trayecto a la isla se observen delfines continuamente.
Son 45 minutos los que tardan las lanchas en llegar al santuario donde cientos de lobos marinos reposan sobre las rocas cobrizas. Este paseo sólo se contempla la flora y la fauna. “El Farallón” es una reserva que impiden hablar con los mamíferos. Los delfines se acercan a las lanchas.

Y si corre con suerte, las crías subirán a la embarcación para observar a los turistas, pero deberán volver cuando su mamá lo llame con su singular sonido parecido a un ladrido. El paseo tiene un costo de mil 500 pesos por lancha, con una capacidad para ocho personas.

A 12 kilómetros de la ciudad, se encuentra la Reserva Ecológica del Mineral de Nuestra Señora de la Candelaria, en Cosalá, además de Mil 256 hectáreas de bosque tropical para el estudio de flora y fauna, también para practicar senderismo, campismo, bicicleta de montaña y tirolesa. Esta última mide 400 metros de largo.

Los guías hablan sobre las especies que habitan en la zona, como guacamayas, reptiles, mariposas, anfibios, plantas y mamíferos, desde una torre de los visitantes se deslizan colgados por un cable de acero, en un paisaje pido de árboles frutales y arroyos de agua de manantial.

El costo de las actividades funcionan como cuota de recuperación, a partir del número de personas que visitan el área. Entre las montañas de la Sierra se esconde el parque ” Huana Coa Canopy Adventure”, a 45 minutos de Mazatlán, muy cerca del poblado de la Noria. Una belleza natural.

Un vehículo suizo todo terreno con el nombre de Pinzgauner, te transporta entre brechas y descensos con inclinaciones de hasta 50 grados a la primera plataforma para iniciar el canopy, un circuito de nueve tirolesas que se completan con puentes colgantes, caminatas y un rappel, con 13 metros de altura en descenso libre.

El tour incluye un recorrido por los campos agaveros y una degustación del destilado de La Vinata. El costo es de 900 pesos por persona. Las aguas del mar bañan los humedales que componen el municipio de Tecapan, localizado a una hora de Mazatlán. Donde Víctor Méndez, guías certificado, se encarga de en internarse entre los manglares.
Ahí, se observan las diferentes aves que hacen de estos sus hogares. El área que se recorre se conoce como “Isla Pájaros”. En su lancha tan cerca a las garzas blancas, patos, pelícanos, águilas pescadoras, sarapicos y espátulas que levantan el vuelo durante todo el día.

Según don Víctor, que es muy común que en el trayecto se encuentren delfines, por eso recomienda estar atentos con los binoculares que les proporciona o con las cámaras de fotografía. De esa casa visual no se escapan los caimanes que descienden hacia los canales.

Los pescadores pasan la tarde esperando que sus redes se llenan con camarones, róbalos, mojarras, sierras y huachinangos. Esto se puede degustar en alguna palapa a la orilla de la isla. El tour tiene un costo de 200 pesos por persona y se tiene que reservar el viaje.