GOBIERNO MEXICANO GASTÓ 620 MILLONES DE DÓLARES EN REFINERÍA, PERO SOLO CONSTRUYÓ UN MURO

POR: VÍCTOR MARTÍNEZ FRAGOSO

CIUDAD DE MÉXICO.- El gobierno de México planeó construir una nueva refinería, pero en siete años sólo edificó un muro. El proyecto en el que se gastaron 620 millones de dólares dejó a cientos de campesinos sin tierras y con la promesa incumplida. Cuando se anunció el proyecto hubo alegría por todo el pueblo: Atitalaquia, Hidalgo, había sido elegido para construir la primera refinería mexicana en 30 años.

Era el 14 de abril 2009, el entonces director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Jesús Reyes Heroles, informó que el complejo sería instalado en esa comunidad rural en el centro del país. La obra prometía cambiar la vida del pueblo, que depende sobre todo de la siembra de maíz, frijol, alfalfa y cebada. Durante los siguientes seis años -el tiempo estimado para construirlo- se esperaba una inversión mayor a US$9.000 millones.

A los vecinos se les ofreció empleo y oportunidades de negocios para casi todos, fue un sueño. Siete años después, del magno proyecto sólo se construyó un muro para cercar las 700 hectáreas donde se instalaría. La zona que eran cultivos agrícolas está abandonada, prácticamente sin vigilancia. Los empleos prometidos en Pemex y en la construcción de la refinería, llamada Bicentenario, no llegaron.

Ahora muchos de los 520 campesinos que vendieron sus tierras están peor que antes, le dice a BBC Mundo Enrique Flores Hernández, vecino del pueblo. “Las tierras se vendieron, trabajo no hubo como se prometió. Era la esperanza de la gente pero todo se quedó en el camino”. “Fue un engaño para nosotros, independientemente de que se pagaron las tierras, moralmente había un compromiso de que iba a haber empleo para los campesinos. Por eso la gente está molesta”.

Desde el 18 de marzo de 2008, cuando el expresidente Felipe Calderón anunció los planes para construir una nueva refinería, el plan fue severamente criticado. Después que el entonces presidente de México, Felipe Calderón, anunció los planes de construir una refinería en Atitalaquia, el proyecto empezó a recibir fuertes críticas. Muchos cuestionaron la utilidad de producir gasolina y diésel (gasóleo)en el país a un costo mayor al del mercado internacional.

Según el gobierno el objetivo era reducir la importación de gasolina, estimada en unos 350.000 barriles diarios. Originalmente en el complejo Bicentenario se esperaban producir 250.000 barriles al día, y crear 32.000 empleos directos e indirectos. Los gobiernos de diez estados pidieron que albergar el proyecto, e incluso en Guanajuato compró cientos de hectáreas con valor de 1.000 millones de pesos, US$78 millones según la cotización de la época.

Esas tierras están abandonadas, como sucede en Atitalaquia. Y a pesar de que el complejo petroquímico nunca se concretó, cada año la Cámara de Diputados autorizó presupuesto para planes, estudios, nivelar el terreno y construir el muro que lo cercó.
Un vocero de Pemex dijo que allí no se tomó la decisión de cancelar el proyecto de la refinería. En 2014 la refinería fue definitivamente cancelada.

Para ese momento se habían invertido recursos fiscales por más de 9.000 millones de pesos, más de US$620 millones. BBC Mundo preguntó a Pemex las razones para detener el proyecto. Un vocero de la empresa productiva del Estado dijo que allí no se tomó la decisión. En ese proceso su única participación fue asumir el costo de la deuda por comprar las 700 hectáreas de terreno, que había pagado el gobierno de Hidalgo.

La Secretaría de Energía dijo a BBC Mundo que cambiaron los planes originales.
“La decisión en torno a la refinería Bicentenario se debe a que el plan de negocios de Pemex está orientado a reconfigurar las refinerías existentes”, señaló en un mensaje de correo electrónico. “Lo que se pretende es mejorar la producción de gasolinas”.
El gobierno federal decidió ampliar la refinería ubicada en Tula, Hidalgo, a unos kilómetros de Atitalaquia.

En esa línea el gobierno federal decidió ampliar la refinería ubicada en Tula, Hidalgo, a unos kilómetros de Atitalaquia. Una treintena de quienes que vendieron sus tierras en este pueblo fueron empleados en la obra. Pero cientos más se quedaron fuera.
La pesadilla. Cuando les pagaron sus terrenos muchos campesinos compraron camiones de carga, retroesxavadoras o camionetas.

Esperaban un contrato en la construcción de la refinería y las carreteras que contemplaba el proyecto. Algunos construyeron hoteles, restaurantes o crearon comercios de ropa y otras mercancías. “Muchos compraron maquinaria”, cuenta Enrique Flores. Siete años más tarde la realidad es otra. “Ya están vendiendo los carros, a varios se les echaron a perder porque no supieron darle mantenimiento”,.